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¿Por
qué este alarde? ¿Por qué no construir
las pirámides empleando ladrillos, como se hace
en la actualidad? La única conclusión
a la que podemos llegar es que estas culturas de alguna
manera descubrieron la forma de manejar fácilmente
estos monumentales bloques de piedra. El método
del que se sirvieron los egipcios para construir la
gran pirámide ha sido objeto de debate desde
hace centenares de años. No obstante, se debería
haber considerado un interesante texto de un autor árabe
del siglo X, Abul Hassan Ali Al-Masudi, conocido como
"el Herodoto de los árabes". Al-Masudi
llegó a Egipto después de haber recorrido
Buena parte del mundo conocido en aquella época
y haber escrito una historia universal en 30 volúmenes.
Impresionado por la magnificencia de los monumentos
egipcios, decidió investigar sobre sus métodos
de construcción, legándonos una asombrosa
historia. El pasaje en cuestión: "Primero,
un "papiro mágico" era colocado bajo
la piedra que iba a ser movida. Después, la piedra
era golpeada con una varilla de metal que causaba que
esta levitara y se moviera a lo largo de un camino empedrado
y flanqueado a ambos lados por postes metálicos.
La piedra viajaba por este sendero -escribió
Al-Masudi- a lo largo de más de 50 metros, antes
de ser depositada en el suelo. El proceso podía
repetirse indefinidamente hasta que la piedra quedaba
colocada en el emplazamiento deseado por los constructores".
Hasta que los historiadores nos cuenten más,
no podremos saber si este fragmento se debe a la fértil
imaginación de un escritor o, por el contrario,
en él se contienen los secretos de una de las
siete maravillas del mundo.
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