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Reino
Antiguo
Comienzan
a surgir las grandes ideas de la Creación. En Menfis
la teoría de la creación según Ptah,
en Heliópolis la teoría de Ra, y su manifestación
local Atum. Durante la IV dinastía empieza a tomar
importancia el culto a Ra, como dios asociado a la realeza,
y se desarrolla la influencia del clero heliopolitano. Estamos
en la época de la construcción de las pirámides
de Gizeh. Se establece la idea de que el rey es un dios al
que hay que adorar, idea que permanecerá invariable
hasta la llegada de los romanos. A partir de la V dinastía
el faraón es "Hijo de Ra" y el clero comienza
a adquirir poder; los templos comienzan a recibir gran cantidad
de recursos económicos, que ya no se emplean en construcciones
reales. Se empiezan a contruir los templos abiertos con un
gran obelisco central. Es en la V dinastía cuando la
religión solar se convierte en lo que conocemos, la
teoría heliopolitana. El culto solar se une a la gran
Eneada. Empieza a destacar el culto osiríaco, aunque
sólo vinculado al rey, quien una vez muerto se identificaba
con Osiris. No es más que el principio de lo que conocemos
del Reino Medio, cuando las puertas se abren y ya todo el
mundo al morir se convierte en "Osiris fulano".
Proveniente de Busiris, llega al Alto Egipto a través
de Abidos.
De
la triada Atum-Ra ( Shu y Tefnut), de la cosmogonía
construida sobre Geb y Nut y del culto a Osiris surge por
sincretismo la gran Eneada. La idea del caos se hace firme
con el sistema: "En el principio existía el caos
simbolizado por Nun. El Universo no había sido creado,
existía desde antiguo y por la eternidad como una masa
inerte. No existía el cielo, ni la tierra, ni los hombres
y los dioses aún no habían nacido. No existía
la vida ni la muerte. Atum, el espíritu del mundo estaba
diluido en este caos. Pero llevaba en si mismo la fuerza generadora
de las cosas y los seres. Tomando conciencia de si mismo se
llamó gritando: Ven a mi, y desdoblándose originó
el nacimiento de Ra, personificado por el Sol. Atum y Ra,
el espíritu del mundo y su conciencia, son los 2 aspectos
de un mismo ser, mundo indivisible que lleva en si la fuerza
generadora de su propia sustancia". Tras resurgir del
caos Atum-Ra crea a Shu (el aire) y Tefnut (el fuego). De
la unión de ambos elementos nacen Geb (Tierra) y Nut
(cielo), que a su vez dará a luz a Osiris, Isis, Neftis
y Seth. Estos nueve dioses formaban la gran Eneada, y la Creación
estaba cumplida. En torno a ellos surgirán dioses mas
o menos importantes que ocuparan lugares especiales en el
Panteón, pero el sincretismo ya se ha realizado. Las
parejas divinas se consolidan. Durante la VI dinastía
las pirámides se caracterizaran por la inclusión
de textos, conocidos como "Textos de las pirámides",
que ya habían sido incluidos en la pirámide
de Unas (último faraón de la V dinastía)
referentes a los rituales funerarios, las ceremonias de enterramiento
o al ritual del templo. También se incluyen listas
de ofrendas e himnos. y fórmulas mágicas, origen
de la posterior recopilación de sortilegios que hoy
conocemos como El Libro de los Muertos. El clero heliopolitano
se hace cargo de las donaciones y ofrendas, lo que le permite
gozar de una base económica que le mantiene en el poder.
En Abidos se halló un decreto de Neferirkare por el
que los servidores locales del templo quedaban exentos de
realizar los trabajos obligatorios para el estado ( corvea).
Esto puede darnos una idea del poder e influencia que ejercía
el clero en la política de finales del Reino Antiguo.
A finales de la VI dinastía se produce un alejamiento
de las administraciones locales frente al poder central. El
rey se ve obligado a conceder privilegios a los templos a
cambio de que estos, y los nobles locales mantengan su lealtad.
2 consecuencias inmediatas se deducen de estas acciones. Por
una parte vuelve a resurgir el culto a los dioses locales
y por otra los templos se transforman en centros económicos
regionales y se convierten en independientes del poder central.
Los grandes sacerdotes, casi siempre, son personajes locales.
Podían tomar ciertas medidas administrativas, inicialmente
reservadas al rey, y eso es lo que hicieron durante la desaparición
del poder central en el Primer Periodo Intermedio.
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